La creación política del departamento de Cajamarca y la provincia de Cajabamba

 

 

La creación política del departamento de Cajamarca y de la provincia de Cajabamba constituye uno de los procesos regionales más significativos del siglo XIX, ya que no fue únicamente el resultado de una decisión del poder central, sino también de la iniciativa organizada de sus propias poblaciones. Según señala Raúl Urbina Paz, Cajamarca se autoproclamó capital del nuevo departamento el 3 de enero de 1854 y Cajabamba se declaró provincia el 10 de enero del mismo año, disposiciones que fueron reconocidas oficialmente mediante el Decreto Supremo del 11 de febrero de 1855 firmado por el mariscal Ramón Castilla (Urbina Paz, 2008).

Este proceso fue el resultado de una sostenida campaña de concientización política impulsada por líderes liberales locales, difundida a través del periódico La Aurora y fortalecida por la actividad intelectual desarrollada en el Colegio de Artes y Ciencias de Cajamarca, dirigido por el bachiller José Toribio Casanova. Debido a su participación en estas iniciativas, el colegio fue clausurado durante el gobierno de Rufino Echenique, reabriéndose posteriormente, tras el triunfo de la revolución liberal encabezada por Castilla, con el nombre de Colegio Nacional de San Ramón de Cajamarca (Urbina Paz, 2008).

Según señala Fernando Silva Santisteban (2001), la causa departamentalista también se explica por la situación administrativa existente desde 1821, cuando Cajamarca quedó subordinada al departamento de La Libertad y Cajabamba a la provincia de Huamachuco. Esta dependencia generó un creciente descontento regional, pues ambas localidades se consideraban marginadas por el centralismo ejercido desde Lima y Trujillo, motivo por el cual Cajamarca solicitaba ser elevada a la categoría de departamento (p. 165). De acuerdo con Urbina Paz (2008), la población identificaba varias causas de esta situación: el control centralista de las decisiones políticas, la limitada autonomía administrativa, el abandono estatal en la atención de las necesidades regionales, la escasa inversión pública y la carencia de servicios básicos, así como la necesidad de contar con un gobierno propio que permitiera impulsar su desarrollo.

De esta manera, las aspiraciones regionales se articularon con la revolución liberal liderada por Ramón Castilla contra el gobierno de Echenique, lo que facilitó el reconocimiento oficial de las nuevas jurisdicciones. De esta manera, la creación del departamento de Cajamarca y de la provincia de Cajabamba fue el resultado de un movimiento regional que combinó organización política, movilización social y coyuntura revolucionaria, consolidando una transformación territorial que respondió a las demandas históricas de la población norandina (Urbina Paz, 2008).

F. Urbina.

 Referencias

Silva Santisteban, F. (2001). Cajamarca: Historia y paisaje. Minera     Yanacocha.

Urbina Paz, R. (2008). Cajabamba eterna tierra. Visión General.        Gobierno Regional de Cajamarca.


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